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cuentos a cientos

Categoría: Rosa Cruz

08/05/2008 GMT 1

Vuelve Rosa Cruz, alumna de 2º de ESO, con una fábula

cuentosacientos @ 11:58

Con que me llenes mi bota voy sobrado

Rosa es valiente, y se atreve con esta fábula en verso

LA AVARICIA ROMPE EL SACO

Hubo un lobo que estaba
Rico, viejo y solo
Su vida se terminaba
Y se iba a convertir en polvo
Un gato que por allí pasaba
Al verle moribundo, plata le pidió
Y con una condición se la dio
Si iba a su entierro a velarle
Le daría plata suficiente
para mucho tiempo alimentarle
la plata le dio, el lobo murió
y el gato su parte cumplió
el gato con su plata marchaba
y escuchó que un buitre le chillaba:
-Si me dejas comerme al lobo
yo te entrego un saco de oro.
-Un saco de oro es demasiado
con que llenes mi bota voy sobrado.
Un saco echó en su bota,
pero el buitre no se percató que estaba rota.
Al ver que no rebosaba, a por mas oro se fue
y por tanto querer correr, por un barranco cayó
y el buitre también murió.
El gato al ver el buitre caer
y no verle volar otra vez
comprendió lo sucedido
y todo el oro se llevo escondido

01/10/2007 GMT 1

Se estrenan los alumnos: Rosa Cruz Barragán

cuentosacientos @ 10:41

Me había revestido de palabras

Fijáos qué interesante este cuento. A mí, desde luego, me ha gustado mucho. ¿Qué os parece a vosotros?

EL PAPEL Y LA PLUMA

En una mesa había un montón de hojas de papel en blanco en el cual me encontraba yo, hasta que una mano me cogió, me separó y con una pluma se puso a escribir en mí, llenándome de palabras. Cuando terminó, antes de irse, me volvió a dejar en el montón. Yo, muy enfurecida, le dije a la pluma que por qué me había discriminado de esta forma, con esa tinta negra que me había arruinado, y la pluma me contestó que no me había arruinado, que me había revestido de palabras, que ya no era una hoja de papel, sino un mensaje, era la expresión de los sentimientos de un hombre. Nos callamos por unos segundos y poco después alguien se acercó a la mesa y cogió el montón de hojas de papel en blanco conmigo encima, me miró, me leyó, me separó y a las demás las tiró a la lumbre, ya que no tenían nada escrito. La pluma me miró y sonriéndome me dijo que gracias a que sabía los sentimientos de esa persona y que me había ensuciado con su tinta negra no había sido tirada como las demás.

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