Irene Valmaseda, primer premio del concurso de narrativa (categoría: segundo ciclo de ESO)

Irene, ya "veterana" en este blog, ha ganado el concurso de narrativa "Rafaela Ybarra" gracias a este cuento. A mí me encanta. Me parece difícil lograr una atmósfera tan lírica, llena de valores universales, con tal parquedad de medios. Mi más sincera enhorabuena para Irene por este cuento y por el premio. ¡Que lo disfrutes, Irene!
Irene Valmaseda Ventas. Febrero de 2.009
TODOS DIFERENTES, TODOS IGUALES.
Hace ya muchos años, nacieron casi al mismo tiempo tres niños en diferentes lugares
del mundo.
Uno de ellos nació en el País de las Nieves. Fue el primer hijo de una pareja de
médicos. Era rubio, de piel muy blanca, ojos azules y cuerpo alto y delgado.
Otro niño nació en el País del Sur. Fue el tercer hijo de una pareja de campesinos.
Era un niño de piel oscura, hermosos ojos negros y cuerpo fuerte.
El último niño nació en el País del Sol, fue el primer hijo de una pareja de trabajadores
de una gran fábrica. Era pálido, de ojos rasgados y cuerpo pequeño y delicado como
el cristal.
El nacimiento de todos ellos fue motivo de inmensa alegría en sus familias, y poco
a poco fueron creciendo y aprendiendo, hasta que cumplieron veinte años y el destino
quiso unirlos.
Un buen día, los tres jóvenes quisieron dejar sus casas y sus familias y viajar a un
lugar diferente, donde continuar sus estudios y conocer a otras personas.
De esta forma, los tres se encontraron en La Ciudad que Roza el Cielo y enseguida
se hicieron amigos. Siempre que podían hablaban de su infancia. El joven del País
del Sur contaba que todos los días caminaba varios kilómetros para ir al colegio,
pero nunca se cansó y ahora estaba allí. El joven del País de las Nieves, se asombraba
al oír la historia, ya que él tenía el colegio a pocos metros de su casa. El joven del
País del Sol, contaba que sus padres trabajaban muchas horas y apenas les veía,
pero ahora que estaba tan lejos, les echaba mucho de menos.
Los tres jóvenes tenían un compañero al que todos llamaban Bad. Este chico era cruel
y odiaba a los chicos que venían de otros lugares. Siempre intentaba que los tres amigos discutiesen y se reía de ellos cuando algo les salía mal.
Un día todos los compañeros fueron de excursión al Lago Grande. Bad no dejaba de
gastar bromas pesadas a los tres amigos, se reía de ellos y les insultaba.
Los tres amigos estaban un poco hartos, pero hacían como si no le oyesen.
Cuando llegó el momento de volver, Bad no se encontraba con el resto de sus
compañeros. Le buscaron y vieron que se había caído al lago y se estaba ahogando.
El joven del País del Sur y el joven del País del Sol, no dudaron un momento y se
tiraron al agua. Con mucho esfuerzo, lograron sacar a Bad casi ahogado.
Bad se despertó en casa de su abuela que le cuidaba a pesar de ser ciega. Bad vio un
jarrón lleno de rosas blancas, rojas y amarillas colocado encima de una mesa.
Le preguntó a su abuela que por qué tenía rosas de varios colores si no podía verlas.
La abuela le respondió que lo que realmente le gustaba de las rosas, era su perfume,
porque al igual que en las personas, lo importante es el interior.
Pasaron muchos años. Los tres amigos volvieron a sus casas y fueron personas importantes.
Bad era ya un hombre viejo. Miraba por la ventana los rosales que florecían en el
jardín.
Y muchas tardes se acercaba despacio a las rosas de color blanco, rojo y amarillo,
cerraba los ojos, y aspiraba su perfume.

Meneame
del.icio.us
La belleza de una rosa que languidece, que ve cómo se marchitan sus pétalos y se pierde su aroma en la distancia del recuerdo; y luego todo es melancolía, y luego todo lo abruma la nostalgia... y en esa vorágine de remembranza las formas se dilatan y se contraen después, pero eso ya en la memoria, en la conciencia peregrina, desde aquel lugar que roza el cielo o que bruñe el rayo último de sol, o que ciega el blanco resplandor de la nieve refractante... Eso merece un premio, otro galardón, el que llevas escondida a la vez que orgullosa, el que ya nadie te quitará (ese esfuerzo de titán por crear palabras hermosas y atmósferas líricas donde la poesía escapa casi sin quererlo, como un resollo muy dulce, un aliento de ánimo, una palabra que te invitará (otra vez más) a superar esta marca...). Por favor, sigue escribiendo, y en este deseo hay mucho de admiración y mucho de humildad.
Raúl García Girón | 07-04-2009 - 22:22:11 GMT 1 #